Cómo convivir con personas tóxicas en el trabajo

La mayoría empleados se pregunta ¿Cómo convivir con personas tóxicas en el trabajo? Y es que lograr una coexistencia amena y pacífica con sujetos tóxicos o desgastantes resulta retador para cualquiera. En este sentido, se trata de individuos hipercríticos, conflictivos, autoritarios, chantajistas, displicentes, e incluso violentos, que tienen como propósito, imponer su voluntad y satisfacer sus propios deseos. Además, estas personas se encargan de propagar pesimismo y negatividad como una forma de vida.

convivir con personas tóxicas en tu trabajo

Ahora bien, aunque nadie puede elegir a sus compañeros de trabajo, usted está en la capacidad de elegir la mejor manera de interactuar y lidiar con ellos. Dado que no se puede cambiar a un ningún ser humano de la noche a la mañana, resulta indispensable que aprenda estrategias psicológicas para el afrontamiento y ciertas habilidades para la resolución de conflictos. Sin duda, convivir con personas tóxicas en el trabajo es difícil, pero sí se puede lograr con éxito.

Características de las personas tóxicas en el trabajo

a) Las personas tóxicas son desestabilizadoras. Suelen afectar el clima organizacional, la productividad y el bienestar de los compañeros. Frecuentemente entorpecen y dificultan los procesos laborales debido a su insidiosa y desgastante actitud. 

b) Visión negativa. Estos sujetos no aprecian lo positivo que ocurre en el trabajo, usualmente, tienen una visión desfavorable de todo lo que sucede a su alrededor. Cuando un colega se presenta optimista, ellos buscan la manera de desanimarlo y afectarlo. Así también disfrutan propagando eventos negativos como: calamidades, infortunios, fracasos, catástrofes. Otro rasgo importante es que dedican gran parte de su tiempo a proyectar malos augurios, entre sus sentencias habituales se encuentran: “Esto va a acabar muy mal”, “Tú nunca lograrás eso”, “Nada bueno va a salir de allí”.

c) Problemas de Ego. Los trabajadores tóxicos tienden a centrarse exclusivamente en sí mismos, y es que piensan que todo gira en torno a ellos. Frecuentemente, anteponen sus propias necesidades, a las de sus compañeros. Debido a que su actividad “yoica” es desproporcionada, tienen problemas para crear y mantener vínculos significativos; En sus conversaciones usan expresiones tales como: “A mí me ocurrió algo parecido”, “Yo sé de lo que hablas”, “Yo también viví esa situación”, “Creo que deberías seguir mi ejemplo”.

d) Chantajistas emocionales. Dichas personas también emplean el chantaje emocional a fin de obtener algún provecho de sus semejantes. Su intención es clara y deliberada: Pretenden manipular y extorsionar a los compañeros de trabajo para que cumplan sus exigencias. De este modo, los chantajistas recurren a las más diversas tácticas, entre ellas: a) Victimizarse, b) Intimidar o amenazar, c) Inducir falsas culpas en los colegas, d) Fingir codependencia, e) Realizar promesas que difícilmente van a cumplir.

e) Chismosos empedernidos. El trabajador tóxico se caracteriza por hablar mal de sus colegas y difundir información sin confirmación oficial. Por tanto, esparcen rumores y chismes que suelen causar controversias, malos entendidos, confusión, rencores, e incluso altercados. Los chismosos normalmente empiezan sus conversaciones con las siguientes expresiones: “Me dijeron que”, “Escuché de buena fuente”, “No estoy seguro, pero me parece”. Psicólogos y psicoterapeutas están de acuerdo en la evidencia siguiente: las personas que cultivan y propagan chismes, intentan justificar sus propias fallas y fracasos. 

Clasificación de las personas tóxicas en el ambiente laboral

Entre los trabajadores tóxicos más comunes se encuentran:

a) El Trabajador que descalifica. Esta persona se regocija al menospreciar y aminorar a sus compañeros. Tiende a desmerecer el esfuerzo, el éxito, y el triunfo ajeno. Usualmente, los descalificadores se valen de verbalizaciones negativas, insinuaciones, e ironías para desvalorizar y desprestigiar a los demás, entre sus comentarios se encuentran: “No sirves para esto”, “Eres incapaz de desenvolverte por ti mismo”, “Esto es demasiado complejo para alguien como tú”, “Lo que haces no es realmente importante”. 

b) El Trabajador que envidia. Estos sujetos anhelan de manera perniciosa el reconocimiento, el prestigio, y los logros de terceros. Se trata de personas que viven en una eterna rivalidad contra todo el mundo. El trabajador envidioso se caracteriza por sentir mucha ira y rencor contra compañeros que han alcanzado metas que él no ha podido conquistar. Este sujeto se siente intimidado y amenazado por los éxitos de los demás. Lo alarmante del caso, es que el envidioso en vez de luchar por sus propios sueños, se dedica a boicotear y sabotear a sus colegas. Este tipo de sujeto tóxico se manifiesta a través de: críticas, agresiones, vilipendios, desprecios, rivalidad, difamación, entre otros.  

c) El Trabajador verbalmente violento. Estos individuos se dedican a hostigar verbalmente a sus compañeros con el propósito de intimidarlos y rebajarlos en el trabajo. En su mordaz discurso hacen uso de: amenazas, acusaciones, improperios, insultos, e incluso ridiculizaciones. Psicólogos expertos en coaching y resolución de conflictos afirman que cuando un trabajador es verbalmente agresivo busca socavar la dignidad de sus colegas a fin de asegurar su poder. Entre las  expresiones más comunes que utilizan están: “Eres un inepto”, “No sirves para nada”, “Estoy harto de tu ineficacia”, “Eres completamente inservible”, “La oficina estaría mejor si ti”.  

d) El Trabajador que se queja. Esta persona siempre encuentra una razón para lamentarse y expresar su inconformidad. Son empleados acostumbrados a quejarse continuamente. Viven en un constante reclamo con todo el mundo, y, enfatizan lo negativo de las circunstancias. En resumen, el trabajador quejoso reitera sus problemas una y otra vez, pero no se enfoca en la búsqueda de soluciones.

e) El Trabajador con tendencias psicópatas. Es de enfatizar que estos sujetos no son antisociales a simple vista, por el contrario, se caracterizan por ser locuaces y aparentemente encantadores. El trabajador con tendencias psicópatas es un experto en engañar, abusar, y manipular a sus compañeros a fin de mantener el poder sobre los mismos. Es de remarcar que carecen de empatía, por lo que son indiferentes ante el sufrimiento de sus semejantes.        

Estrategias de Afrontamiento 

Confrontación de la persona tóxica.

Estudios longitudinales evidencian que las acciones y conductas directas contribuyen a manejar apropiadamente las contrariedades laborales, las pugnas interpersonales, y la tensión entre compañeros. Entre los propósitos de la confrontación de la persona tóxica se encuentran: a) Reducir las discrepancias, b) Aclarar comunicaciones ambiguas e incongruentes, c) Evaluar las consecuencias de las conductas inapropiadas, e) Crear conciencia en el sujeto tóxico acerca de sus comentarios y comportamientos inadaptados, f) Promover acciones correctivas en pro de un clima organizacional ameno y constructivo.  

Debido a que la confrontación genera un choque entre fuerzas contrarias, se sugiere que el iniciador del proceso dialogue con cautela, mesura y responsabilidad. Y es que, cuando una persona tóxica es encarada directamente es probable que se manifieste de manera hostil y defensiva, dificultando el proceso de comunicación y por ende, la búsqueda de soluciones. Una confrontación manejada de forma inadecuada producirá mayor frustración, incompatibilidad, resistencia, e incluso, violencia. De allí que, el responsable de esta estrategia se encuentre en la necesidad reforzar sus destrezas discursivas y su capacidad empática.    

En este sentido, resulta indispensable planificar el proceso de confrontación. El individuo debe prepararse previamente y organizar un discurso sensato y equilibrado que conlleve a una negociación entre las partes. Para esto, se debe identificar y analizar neutralmente los componentes del conflicto (Origen del problema, estresores, factores de mantenimiento, incidencias negativas, alternativas viables para la resolución). Es de resaltar que no se trata de concebir un ataque hacia un “enemigo”, contrariamente, es una estrategia psicológica a través de la cual se intenta equilibrar intereses y metas opuestas. Se pretende que el sujeto tóxico abandone o negocie ciertas ideas o comportamientos irracionales que perjudican el entorno laboral.

personas tóxicas en el trabajo

Si usted va a enfrentar a una persona tóxica, debe considerar las siguientes interrogantes: ¿Por qué razón desea confrontar a su compañero de trabajo?, ¿Qué aspectos quiere cambiar?, ¿Qué riesgos existen con este enfrentamiento cara a cara?, ¿Qué consecuencias positivas generará esta confrontación?, ¿Cuándo es el momento más adecuado para abordar al individuo?, ¿Qué soluciones tiene previstas para superar las dificultades que atraviesa?, ¿Cuáles  aspectos está dispuesto a ceder?, ¿Posee usted las competencias sociales para manejar apropiadamente este tipo de intercambio? Tal información facilitará el abordaje de la confrontación y le ayudará a mantener el control de la situación. En caso de que la persona tóxica se torne grosera, resista la tentación y no responda al ataque. Se recomienda que respire profundamente y se mantenga centrado en la estrategia.

Autocontrol.

Esta estrategia ha sido ampliamente recomendada para convivir con personas tóxicas tanto en ambientes laborales, como personales. Por medio de la autorregulación el sujeto pretende moderar, influir, y redirigir su propia conducta a fin de lidiar de la mejor manera posible con los compañeros que dificultan su desempeño profesional. En otras palabras, consiste en entrenar al individuo en técnicas de control voluntario con el objetivo de que se encuentre en capacidad de contener y dominar los impulsos desestabilizadores.

Para implementar el autocontrol, el sujeto debe identificar el origen del conflicto que sostiene con la persona tóxica, esto, con el propósito de anticipar posibles obstáculos y adecuar la estrategia de control de manera efectiva. Una vez que el afectado ha reconocido el problema y lo ha valorado con imparcialidad, debe definir claramente los siguientes aspectos:

a) ¿Qué conducta – objetivo desea lograr ante la persona tóxica? Es importante que el sujeto se plantee un comportamiento constructivo y realista alejado del desgaste emocional,

b) ¿Qué técnicas de ejecución va a implementar para regular sus reacciones? Aunque existen numerosas herramientas psicológicas para el autocontrol, el individuo deberá decidir la técnica más apropiada en función del sujeto tóxico que enfrenta,

c) ¿Qué estímulos utilizará como gratificaciones? Se trata de definir una serie de auto-reforzadores, es decir, actividades agradables o recompensas materiales que el sujeto se brindará a sí mismo cuando evite o supere una conducta indeseada,

 d) ¿Qué estímulos punitivos empleará si realiza una conducta inapropiada? Resulta relevante definir una serie de restricciones o auto- castigos, en caso de que afectado no logre adecuar su comportamiento ante un compañero tóxico. Tras un tiempo, psicólogos y terapeutas recomiendan que se realice un análisis acerca de las consecuencias personales y colectivas que ha producido la modificación conductual.

 Entre las técnicas de Autocontrol se encuentran:

1. Entrenamiento en Auto-instrucciones: Se trata de crear una serie de auto-mensajes, positivos, cortos, y lógicos que contribuyan a mantener o retomar el control ante una situación aversiva dada por un compañero tóxico. De este modo, la persona se habla a sí misma para programarse y modificar los pensamientos que dificultan el afrontamiento del sujeto desestabilizador.

Se supone que dichas verbalizaciones se deben instaurar como un diálogo interno, cuyo propósito es reforzar el dominio personal y dirigir los comportamientos en circunstancias potencialmente peligrosas. En el caso de convivir con personas tóxicas en el trabajo, se recomienda que el afectado aparte la atención del estímulo perturbador, y se concentre en repetir constantemente las auto- instrucciones. Hasta el momento se ha demostrado que esta técnica favorece a que los sujetos actúen, piensen y sientan de una manera más adaptativa.

Según investigaciones psicológicas de personalidad y resolución de conflictos en el ámbito laboral, cada individuo debe concebir sus propias declaraciones, haciendo uso de un lenguaje sencillo y de enunciados cortos. A continuación se presentan algunos ejemplos: “Las personas quejosas no afectan mi desempeño”, “Nadie puede chantajearme emocionalmente”, “Cada vez adquiero mayor control sobre este individuo chismoso”, “El pesimismo de mis compañeros no me perturba”, “Lo que quiera, puedo lograrlo”, “Nadie puede alterar mi paz”, “Puedo mantenerme relajado ante sujetos manipuladores”.

 2. Entrenamiento para la Detención de Pensamiento. Si la convivencia con la persona tóxica en el trabajo se ha convertido en una idea recurrente y obsesiva en la vida del afectado, se sugiere aplicar este procedimiento de autocontrol, el cual, es considerado como uno de los métodos más efectivos para modificar cogniciones mecánicas e inapropiadas. 

Dicha técnica consiste en hacer uso de un estímulo neutro con el objeto de interrumpir o bloquear los pensamientos intrusivos o desadaptativos que tienen repercusiones notables en el sujeto. A continuación se presentan las fases de este método:

a) Inventario de Pensamientos. Para comenzar, el individuo debe prestar atención y hacerse consciente de los pensamientos que genera. En este caso, es necesario que identifique cuándo las personas tóxicas interfieren con su serenidad mental. El cometido de esta primera fase es determinar cuáles son los pensamientos negativos más recurrentes y de qué manera perjudican el desempeño laboral y el bienestar del individuo. Entre las ideas desadaptativas más comunes se encuentran: “Mi jefe es un autoritario que siempre sabotea mis propuestas”, “Me muero si continúo trabajando con él (ella)”, “Mi compañero es un narcisista imposible de tolerar”, “Compartir con esta persona me hace enfermar”, “Mi jefe me saca de mis cabales”, “Detesto ir al trabajo por la culpa de un tóxico”. 

b) Registro de pensamientos. Seguidamente, el sujeto debe realizar un registro escrito acerca de las cogniciones perturbadoras persistentes. Es importante que la persona plasme sus pensamientos de forma exacta, sin reescritura, ni uso de eufemismos.   

c) Proponer ideas sustitutivas. El individuo también debe realizar una lista de cogniciones adaptativas, constructivas, y positivas. Dichos pensamientos alternativos tienen el propósito de sustituir las creencias molestas e inapropiadas que aquejan al sujeto. Por ejemplo: “Todo persona tóxica tiene un lado positivo”, “En cada conflicto hay una oportunidad de aprendizaje”, “Me agradan los retos ya que me permiten superarme”, “Todos los días ocurren cosas buenas en el trabajo”, “Soy optimista, e irradio optimismo a quienes me rodean”, “En mi trabajo tengo valiosas oportunidades”. 

d) Elección de un estímulo de detención. Se trata de un estímulo o señal de corte que se empleará para bloquear el pensamiento indeseado relacionado a la convivencia con personas tóxicas en el trabajo. Es relevante que el sujeto elija un estímulo de fácil ejecución, tal como: una palmada, apretar los puños, un golpecito a una superficie ruidosa, cambiar repentinamente de postura, o, tirar suavemente del cabello. Dicho estímulo estará acompañado de una orden verbal precisa y contundente. Se recomienda usar palabras como: “Basta”, “Alto”, “Stop”, “Se acabó”, “Detente”. Psicólogos y psicoterapeutas enfatizan en que el estímulo de detención no debe cambiarse durante la aplicación de la técnica.          

e) Concentrarse en la idea perturbadora. En esta fase la persona debe enfocarse en el pensamiento que le incomoda o le desgasta. Conviene hacer uso de la imaginación y recrear con bastante precisión la actitud o el comportamiento de la persona tóxica que le genera malestar. Recuerde detalles, gestos, posturas, verbalizaciones, el objetivo es que fluya la idea negativa.     

f) Interrumpa la idea perturbadora. Una vez que haya surgido el pensamiento desadaptado haga uso del estímulo de detención o bloqueo, e intente serenar su mente por unos instantes.

e) Reemplace pensamientos. Entonces, la persona debe redirigir su atención a las creencias adaptativas antes desarrolladas. Se pretende que el sujeto reemplace pensamientos negativos por pensamientos positivos a fin de facilitar la coexistencia con personas tóxicas en el ambiente laboral. Si el pensamiento molesto persiste, debe aplicar nuevamente el estímulo de detención y repetir el procedimiento tantas veces como sea necesario.

Es de acotar que, los trabajadores que desarrollan la capacidad de autocontrol tienden a:

  • Incrementar la tolerancia ante crisis e incompatibilidades profesionales.
  • Minimizar el impacto de la ansiedad y del estrés asociados al ambiente laboral.
  • Optimizar su rendimiento y productividad.
  • Mejorar las habilidades sociales (Refuerzan destrezas de comunicación, persuasión, y negociación).   

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Autor: © PSIGUIDE