Psicoterapia para obesidad y sobrepeso

El sobrepeso y la obesidad son conceptos íntimamente relacionados, pero, no significan lo mismo. Si bien es cierto, ambos se refieren a la acumulación excesiva de grasa en el cuerpo, sin embargo, las personas con sobrepeso tienen un Índice de Masa Corporal (IMC) de 25 hasta 29,9 puntos, mientras que las obesas sobrepasan los 30 puntos.

psicoterapia para obesidad y sobrepeso

El sobrepeso, evidentemente es un problema de salud, pero la obesidad supone una enfermedad crónica, y para erradicarla hará falta que el paciente se someta a tratamientos que tienen efectividad a largo plazo, de forma pausada y progresiva, procesos que implican cambios de alimentación y de actividad física, es decir, un giro de 360 grados en su estilo de vida.

Es preciso entender que la obesidad genera graves problemas psicológicos y viceversa. La depresión, baja autoestima y/o ansiedad son escenarios que el individuo deberá enfrentar como causas o consecuencias de este trastorno.  

En principio, el inicio de la obesidad influye en el concepto que tiene el individuo de sí mismo, evento que provoca conductas de aislamiento y evitación social, lo cual perjudica la calidad de las relaciones interpersonales y alimenta la infelicidad y/o insatisfacción de la persona con su propia vida.  Claro está, que los medios de comunicación juegan un papel fundamental, puesto que los mismos se han preocupado por enaltecer la delgadez y desechar a aquellas personas cuyas medidas no se ajusten a los estándares previamente aprobados por la sociedad.

Causas psicológicas

Para comprender el origen de estos trastornos, debemos tener presente que nadie decide estar obeso. De hecho, nuestros hábitos alimenticios los adquirimos en los primeros diez años de vida, y esas conductas las asentamos y desarrollamos de forma inconsciente a medida que vamos creciendo. Por tal motivo, es necesario el uso de la psicoterapia para modificar dichas conductas.

Pero, como el aumento del tejido adiposo se traduce al aumento del tejido corporal y ese es el síntoma más evidente a nivel visual, la mayoría de los individuos acuden a consulta pensando que la obesidad es un trastorno físico que no se relaciona con otras áreas de la vida, pero sucede lo contrario, las causas de la obesidad no se pasean únicamente por los malos hábitos alimenticios o la falta de ejercicio, sino también por el terreno de las emociones. Nuestro bienestar funciona como una especie de proyección, el reflejo de cómo es nuestra relación con los demás o con nosotros mismos, y por lo general, no somos conscientes de ello.

Para abordarla no debemos recurrir a la auto-culpa, sino intentar discernir qué es lo que sucede o qué ha sucedido a lo largo de nuestra vida para estar obeso. Debemos hacer un esfuerzo significativo por tratar de entendernos, sin juzgarnos ni auto-criticarnos severamente, porque esas actitudes nos conducen al bloqueo mental. Estamos en la obligación de explorarnos a nosotros mismos de la forma más amable y honesta.

Es precisamente aquí donde el psicólogo juega un papel trascendental. Para que sea más sencillo y asertivo este proceso, es recomendable que el individuo se deje orientar por un experto en un espacio adecuadamente acondicionado para que exprese sus conflictos afectivos o cognitivos con mayor comodidad y confianza.

Estar obeso puede ser una respuesta a diferentes circunstancias de la vida. Por un lado, los psicólogos la han determinado como una posible forma de rebeldía a la sociedad debido a que va en contra de los estándares regulares, valores y/o estereotipos que están establecidos. Ser obeso se sale de la norma, es algo indeseable, y podría ser una protesta inconsciente. En relación a esto, los psicólogos y expertos en la sociología se han ocupado de detectar algunas constantes en los casos de obesidad debido a que un porcentaje considerable de dichas personas, han tenido padres o madres obsesionados por la delgadez.

Luego, la obesidad también ha sido interpretada como una especie de escudo físico y emocional que protege a la persona de estímulos exteriores que pueden hacerle sentir vulnerable. De hecho, algunos pacientes después de someterse a distintas cirugías para perder los kilos de más, declaran sentirse desprotegidos, y esto sucede porque ya no tienen esa barrera física que los “ocultaba” del mundo. 

Por otra parte, las personas obesas y con sobrepeso son severamente mancilladas en sus entornos sociales, y por ello están expuestas a padecer el desarrollo de psicopatologías, como: ansiedad, depresión, baja autoestima, adicciones o trastornos alimenticios.

Tratamiento psicoterapeutico en la obesidad y sobrepeso

Respecto al tratamiento, debemos tomar en cuenta que las causas de la obesidad son varias, y esto significa que para superar este problema se deben tomar medidas multifactoriales, terapias que aborden tanto el ámbito médico como la psicología y la psiquiatría.

La terapia psicológica constará de cuatro fases:

Evaluación: el psicólogo o psiquiatra va a hacer un análisis del estado del individuo después de recoger la información necesaria para comprender el origen de su obesidad, y a partir de dicha evaluación, va a construir la terapia.

Hipótesis: una vez que el experto haya analizado todos los datos, deberá exponérselos al paciente de forma clara y directa, para a su vez, explicarle en qué consistirá la terapia y que técnicas van a implementar para conseguir mejorías.

Terapia: es el proceso en el que el psicoterapeuta va a enseñarle al paciente las estrategias que necesitará para superar el problema. Lo ideal es que en cada cita con el psicólogo se pongan en práctica todas las herramientas aprendidas durante la sesión psicoterapéutica.

Supervisión: una vez que se apliquen progresivamente las herramientas para combatir las consecuencias psicológicas del sobrepeso, y el paciente comience a sentir mejoras, se deben reducir los espacios entre sesión y sesión hasta finalizar el tratamiento.

Es de mencionar que, algunas personas obesas han optado por hacer dietas sin intervenciones psicológicas, y en efecto, consiguen deshacerse de algunos kilos, sin embargo, al poco tiempo recaen y vuelven a ganar más peso rápidamente. Esto sucede porque no reeducaron sus hábitos alimenticios ni atacaron el estrés, la depresión o las emociones vinculadas con los alimentos. En definitiva, han bajado de peso, pero su relación con la comida no ha cambiado. Esta situación conduce a peores escenarios:

Desmotivación: En vista de que fracasaron después de invertir mucho esfuerzo, comienzan a ver la meta más lejos de lo normal, inevitablemente se desmotivan, y dejan de intentar llevar a cabo nuevos programas o tratamientos para la pérdida de peso.

Frustración: La ausencia de resultados efectivos conlleva a un intenso estado de frustración, ocasionado por la escasez de recompensas tras el esfuerzo pasado. De aquí derivan otros problemas como: la ansiedad, la baja autoestima, el aislamiento social y los trastornos de ánimo.

Es por ello que la psicoterapia apuesta por la Terapia Cognitivo Conductual para reeducar las creencias y conductas de los pacientes de manera individual, tomando en cuenta variables como: estado emocional, personalidad y ambiente cotidiano.

En base a esto, el terapeuta diseñará una estrategia terapéutica basada en técnicas de gestión de la ansiedad y control de las emociones para reforzar el auto-concepto y mejorar la calidad de vida del paciente. El psicólogo asume un rol parecido al del entrenador, y en este caso, el paciente es el atleta que debe correr su propia carrera, usando las técnicas y herramientas que el experto le ha proporcionado para salir victorioso.

Conocer las herramientas para controlar la ansiedad es indispensable debido a que un significativo número de personas que padecen de obesidad han aprendido a usar la comida como remedio contra el estrés, y es por eso que el psicólogo le enseña al paciente a hacerle frente a estos problemas de otras maneras: con ejercicios de respiración y relajación muscular.

Además del control de la ansiedad, el experto trabaja diferentes áreas importantes en la conducta alimentaria, como: autoestima, control de impulsos, planificación, manejo de los pensamientos negativos, estructuración de actividades y educación nutricional.

Entre las intervenciones básicas, podemos destacar:

Técnicas de autocontrol: aquí resaltamos la auto-observación y la capacidad que tendrá el paciente para fijarse metas realistas a corto, mediano y largo plazo. En este punto el paciente deberá controlar sus propios estímulos, proponerse hacer un mercado de alimentos controlado, comer sentado y a una velocidad razonable.

Reestructuración cognitiva: el psicólogo debe tener presente que el paciente experimenta pensamientos y emociones individuales. Para así poder detectar las creencias o suposiciones autodestructivas e injustificadas del individuo para cuestionarlas, analizarlas y cambiarlas por pensamientos más apropiados. 

Enfoque de trabajo: el experto debe conseguir que el paciente asuma una mejor actitud frente a las críticas, asentando sus fortalezas, mejorando la confianza en sí mismo, invitándolo a celebrar sus logros, sean pequeños o grandes. 

Seguimiento: esta etapa consistirá en la reevaluación y el intercambio de opiniones frente a los cambios producidos.

Otra de las labores del psicoterapeuta será mostrarle a su paciente cuáles son las cantidades aceptables de comida que debe ingerir, y para ello tendrá que acompañarlo a realizar registros en vivo, pues, los obesos tienden a minimizar la cantidad de comida que ingieren, una actitud bastante similar al de las personas que padecen de problemas adictivos. No reconocen que están sufriendo un trastorno originado por su propia conducta.

¿Cómo se logra esto? En primer lugar, se le pide al mismo paciente que registre todos los alimentos que ingiere durante una semana, señalando a su vez el contexto: velocidad, lugar, horas y compañía. De este modo, el experto conocerá con mayor claridad cuáles son las áreas que necesitan mayor intervención.

En definitiva, el psicoterapeuta debe concentrarse en provocar un proceso de maduración cognitiva en el individuo para que éste tome conciencia, tenga una mejor percepción de su cuerpo y emprenda hábitos saludables en su día a día, entre ellos: el ejercicio. Esto solo podemos lograrlo si el paciente reconoce que padece de obesidad y que es una “enfermedad” o, mejor dicho, desde el punto de vista de la psicología, un trastorno conductual. Debido a que la alimentación es una conducta aprendida de nuestros padres, familia y también del marketing (anuncios de prensa, digitales y televisivos), puede ser reeducada posteriormente mediante un enfoque directo hacia el control del proceso de comer. Por ellos tanto psicólogos como psiquiatras tienen la capacidad de intervenir sobre las conductas para prevenir o reenseñar los malos hábitos alimenticios y también revertir los posibles trastornos psicológicos colaterales.

aplicaciones para prevenir y reeducar la obesidadTambién mediante las TICs podemos trabajar y llevar un seguimiento, por ejemplo existen apps contra la obesidad de los infantes:

  • eTIOBE: esta app se encargar de aconsejar, enseñar, modelar y motivar a los niños ayudándoles a superar la obesidad mediante juegos interactivos adecuados a su etapa escolar.
  • Kids Making Healthy Choices: App diseñada para promover una alimentación saludable y además a nivel psicológico, enseña a los niños como ayudar y ser más respetuosos con sus compañeros afectados por la obesidad, por tanto, también previene trastornos psicológicos derivados de las opiniones de los demás y que afectan en gran medida en esas edades. Esta app didáctica a través de juegos educativos incluye: libros electrónicos, acertijos, juegos de palabras, recetas, historias y diversos ejercicios interactivos. 
  • Change4Life Sgar Smart: esta aplicación en inglés nos indica de forma muy gráfica cuantos terrones de azúcar tiene una bebida, barrita, galletas o cualquier producto con solo escanear su código de barras.
  • Growin: app en inglés y español realiza un seguimiento del crecimiento del niño y predice su evolución.
  • MEAL (Modifying Eating Attitudes and Actions through Learning): esta aplicación facilita la adquisición de conocimientos nutricionales para expertos en la materia y también de una manera más educativa a través de juegos interactivos enfocados a la edad de los niños. Se puede utilizar también en adultos.

 

Por otra parte, es importante agregar que tanto el psicólogo como el psiquiatra en coordinación con el endocrinólogo pueden autorizar la cirugía en casos de pacientes más graves que padecen obesidad severa o sobrepeso, y también para evitar operaciones que presentan un mayor riesgo de complicaciones quirúrgicas como son por ejemplo individuos con cuadros psicóticos y antecedentes de adicción a las drogas y/o al alcohol.

En cuanto a los resultados, los estudios aseguran que la mayoría de los pacientes que acuden a terapia psicológica y siguen las indicaciones del experto, logran los objetivos fijados al iniciar el tratamiento. Este hecho también influye mucho en la motivación y el compromiso del paciente, puesto que, una vez que comienza a experimentar los cambios positivos, se arma de valor para mejorar su estilo de vida, e inevitablemente, su salud física y psicológica. 

Algunos consejos

Eviten optar por las llamadas “dietas milagro” o alternativas que ofrezcan perder peso en un lapso mínimo de tiempo en base a pastillas o algún producto nuevo. Recuerden que cualquier dieta que prometa una veloz pérdida de peso, por lo general, guarda efectos colaterales. La mejor opción es hacer ejercicio físico y mantener una dieta completa y equilibrada con alimentos que pertenezcan a todos los grupos nutricionales.

A su vez, es necesario contar con el apoyo de un psicólogo o psicoterapeuta que le oriente e impulse tanto a alcanzar sus objetivos, como a identificar cuáles son los factores internos que han impedido controlar su peso.

Ten presente: no es sólo lo que se come, sino cómo se come. Una vez que se logre identificar esto, el paciente comenzará a presentar mejoras.

Psicólogos expertos en psicoterapia contra trastornos alimenticios


Autor: © PSIGUIDE